Tuesday, August 22, 2023

 ➡ Los animales pueden entender el lenguaje de señas?


Los animales entienden muchas formas en las que nos comunicamos con ellos y son capaces de entender palabras, sonidos, gesticulaciones y hasta el lenguaje corporal del cuerpo humano, pero, en el caso del lenguaje de señas, ¿pueden entenderlo?

Acaso las personas que tienen esta discapacidad pueden enseñar a su perro a entender este lenguaje para poder comunicarse juntos y entenderse, ¿acaso se puede?

La respuesta es sí. Por ejemplo un perro puede llegar a entender y comprender este tipo de lenguaje; el secreto está en tomarse el tiempo para enseñarle lo que significan estas señas. De alguna manera es el mismo proceso por el cual le enseñamos órdenes y comandos orales; el perro puede llegar a entender el significado tanto de palabras como de señas con las manos.

La ventaja que tiene que un animal al aprender este lenguaje es que lo hace más sensible a las indicaciones que le da su amo de forma visual.
Este tipo de entrenamiento no solo sucede cuando una persona es muda, ya que tambien puede emplearse cuando el perro es sordo y de forma visual se le puede enseñar a entender las ordenes que el dueño le da con este lenguaje. De hecho, la sordera en perros es una de las principales razones por las cuales se le enseña a un perro este lenguaje, aunque, tambien puede hacerse por discapacidad de su dueño.

La forma en la cual se realiza este entrenamiento para que el perro aprenda a comunicarse con señas es mediante el entrenamiento en positivo con el refuerzo de premios que permiten marcarle de una forma muy obvia para el cuándo aprende la indicación visual o el gesto que se le enseña.

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Thursday, August 03, 2023

 El Shogun de los Perros. Tokugawa Tsunayoshi


Qué pueden enseñarnos sobre convivencia social, relación con los animales y castigo proporcional las llamadas «Leyes de la Compasión» , aplicadas hace cinco siglos en Japón.

  
El uso cada vez más frecuente de la palabra ‘doglover’ para objetivos que van desde el márketing de productos a una presentación de nuestras autoridades como personas sensibles y cercanas, a estas alturas no debería sorprendernos. El pasado 21 de julio la celebración del Día Internacional del Perro tuvo amplia cobertura, y además contamos con leyes que regulan nuestra coexistencia con ése y otros animales (Ley N° 20.380 Sobre Protección animal; la Ley de Caza N° 19.473; la Ley de Pesca y Acuicultura N° 18.892 y la Ley de Tenencia Responsable de Mascotas y Animales de Compañía N°21.020).


Resulta interesante el caso de Tokugawa Tsunayoshi (1641- 1709), que durante su mandato en Japón se ganó el distintivo de “Shogun Perro” debido a su protección y predilección por los animales; en especial, los perros. Gobern

ó desde 1681 hasta su muerte, aplicando enfoques basados en la tradición budista y neoconfuciana que guiaron lo que se conoce como «Leyes de la Compasión», no exentas de polémica. Secciones de la élite feudal samurai de la época las resistieron, criticaron y desarticularon, sin atender a los beneficios que estas medidas reportaban a las clases populares y otros animales con los que se convivía.



En el ámbito de la protección a otros animales, la motivación inicial de Tsunayoshi fue la protección de los caballos, a los cuales se aplicaban cambios en cuestiones mayores (como la de abolir el corte de tendones para afectar el paso) y menores (sobre corte y arreglo de crines y pelos de las colas). Otras leyes se orientaron más bien a la conservación y racionalización de prácticas de pesca y caza de animales silvestres, haciendo obligatorio obtener una licencia oficial, sin importar si la persona pertenecía o no a las élites. Las regulaciones del sacrificio de animales estaban muy vinculadas a aspectos de sanidad pública, tanto como a la prevención de la crueldad, aspecto que ya venía siendo pregonado por el monacato budista hacía tiempo en el archipiélago nipón.


¿Qué lecciones podemos sacar de un contexto tan diferente al nuestro hoy, en época, cultura y ubicación geográfica? Es destacable la preocupación por el bienestar y el buen vivir de otras criaturas con las que compartimos este mundo, y que ésta sea patente en la necesidad de regular de manera formal nuestras conductas.



Autor: S. Pelayo Benavides
Psicólogo PUC. Con Diploma de Grado y una Maestría en Artes (MA) en Antropología Social, U. de Massey (Aotearoa/Nueva Zelanda). PhD en Antropología Social en la U. de Aberdeen (Escocia).